Sangría Editora

DIARIO ÍNTIMO EDITORIAL

02 de enero de 2012

La celebración incontable de los personajes cuyo género es indefinible: lanzamiento de CHUECA / PARTIR Y RENUNCIAR

 

Cada vuelta de año nos llenamos de números -listas de lo mejor y lo peor, la cifra del año que anuncia lo improbable, la propia edad que se refleja contra el vidrio empañado, cartolas que restan olvidos y suman celebraciones, una solitaria sucesión al principio del calendario, 1, 1, 1, 2, esa cuenta regresiva- que sólo sirven para que nos demos cuenta que la cantidad de páginas de un libro no dice nada sobre todas las lecturas que sabemos que contendrá, inagotables. El número no es otra cosa que una palabra estandarizada, una frase que ha perdido sentido de tanto que la ingresamos a nuestras máquinas cotidianas, y sin embargo vuelve a tener relevancia cuando es una fecha, una flecha que se despliega y echa a andar una fiesta, una celebración efímera que se queda. Y no otra cosa es el lanzamiento de un libro, el de nuestro Chueca / Partir y renunciar, de Amelia Bande, que el 7 de enero a las 7 de la tarde en el Teatro Arcos de Santiago de Chile pondremos en acción con las canciones de esos montajes teatrales a cargo del grupo Amelia Bande & The Partiris, más las interpretaciones de lectura por parte de la novelista -y una de nuestras coeditoras- Mónica Ríos, la poeta Alejandra del Río y la cantante Sofía Oportot. Pondremos, sí, en acción la música de esas canciones que sólo son letra en la página de este volumen, los caracteres dramáticos que en Chueca pueblan las calles calurosas de una ciudad innombrable y esos otros que en Partir y renunciar se esconden en piezas, oficinas y habitaciones de hoteles para mentirse, abandonarse y declararse sólo mediante números lo que no pueden decir, y así se dividen, se multiplican y se potencian, pero sobre todo se suman inevitablemente a un coro final en que cada uno puede cantar su parte al unísono, aun entre el ruido del fin del mundo que tanto se anuncia en cada ciudad donde hay demasiada gente, aun si en el último párrafo vendrá una luz rosada a ocuparlo todo, incluso si eso nunca sucederá o si pasa a cada rato, todo el tiempo, incontable.

 

12 de diciembre de 2011

Cien personas en una pieza de motel que es un bosque de cedros: lanzamientos de LA RISA DEL PAYASO y de EL HACEDOR DE CAMAS

 

Hay un ejercicio público que es privado, una instancia eminentemente política que es pura intimidad, un acto solitario que consiste en escuchar a los otros y justipreciar a quien no está hablando cuando pronuncia ese verbo: leer. Por eso en Sangría estamos contentos de poder celebrar -en pleno proceso de descongelamiento, ebullición y por fin diálogo sobre lo que importa, lo que urge y lo que se simula desgraciadamente en las sociedades donde vivimos-, celebrar el extraño ejercicio de la lectura pública. Porque un lanzamiento literario no es otra cosa que la reunión de un grupo más o menos heterogéneo de personas para leer, discutir y ensimismarse en masa sobre los problemas que les plantean directa e insconcientemente las voces que vienen dentro de un libro. Este martes 13 de diciembre, en el restobar UVA de la santiaguina Plaza Ñuñoa, se aglomerarán a las siete y media de la tarde cien personas para observar la cara ensangrentada de un payaso muerto en una habitación de motel, según empieza la  La risa del payaso, de Luis Valenzuela Prado, y discutirán en silencio cómo una novela puede intervenir en el montaje de la realidad mediante un humor que -justamente- parece convencernos de que la reivindicación pública sólo se logra en las más minúsculas conversaciones, en los acuerdos de un grupo aparentemente inofensivo de gente como la que estará ese día y también el jueves 15 de diciembre, en el Teatro del Puente del también santiaguino Parque Forestal, caminando en masa por un bosque de cedros grises del sur de Chile hacia el lanzamiento de El hacedor de camas, de Alejandra Moffat. Y los que estén tomados de las manos dejarán de hacerlo, y los que estén solos encontrarán una mano que aferrar como el solitario niño narrador de esta novela busca una imagen de colectividad en medio del bosque, en el motel, encontrándose sin embargo con quienes estaremos ahí a punto de leer colectivamente, de brindar por el acto de leer en algún tipo de comunidad sólo porque sabemos que esos desconocidos que se apiñaban ahí estarán incorporando estas mismas palabras ajenas y familiares las próximas semanas, meses, ojalá años.

 

 

03 de noviembre de 2011

De ninguna plaza: lanzamiento de LA AMANTE FASCISTA, de Alejandro Moreno Jashés, en McNally Jackson Books

 

Como en un sueño tan intenso que nos despierta y nos hace saber que no sabemos dónde estamos, como en los pasajes más oscuros del lonko Pascual Coña, de William Faulkner, de Clarice Lispector y de Calderón de la Barca, la literatura se encuentra con la edición y con la puesta en marcha de sus lecturas por un simple y valeroso acto de desplazamiento: acá estamos, no nos moveremos, acá no estamos. Ya no se trata solamente de saber que un texto relevante debe estar situado y dar fe de eso –en Rancagua, no, en New Brunswick; no, en Copiapó que era Santiago en medio de una cordillera que se hundirá en el mar, no; en el fondo de una cochina estación del metro de Manhattan que es el campo de los indios Lenape destruido por la democracia y la libertad–, también se trata de dejar atrás esos lugares ajenos apenas se pronuncian, destruir el control jerárquico del tiempo y del espacio a través de un desplazamiento constante del sentido hasta llegar al significado. Estar siempre en un lugar diferente de aquí donde uno suponía que estaba leyendo tan cómodo y calientito, sin querer enterarse de que allá afuera la gente está marchando en masa contra una injusticia que no tiene otra cara que un número, muriéndose de frío, matándose de soledad y desesperación económica. Celebrar el único posible significado de la acción política literaria, tal como en su monólogo Iris Rojas –la protagonista de La amante fascista, de Alejandro Moreno Jashés– agradece que nosotros podamos con nuestra lectura llevarla desde el desierto de Atacama donde está abandonada hasta el centro de madres donde se hace una déspota de la artesanía, volverla una de las secretarias masoquistas de la corporación que gobierna un país y luego convertirla en la actriz que reemplaza a la estrella del programa de televisión más infausto de la historia de Chile; hacer que los ojos ensangrentados de una persona que ha estado demasiado rato frente a la pantalla se vuelvan los nuestros, y nuestra boca es la de una mujer militante que hace su declaración de amor final a los torturadores después de días y días de masacre corporal. El desplazamiento del dolor da vida, el grito vaciado es el origen de la palabra, el síndrome de Estocolmo muta en síndrome hemisférico cuando un tercio del continente se llama América y los americanos son sólo la mitad de un país, el centro de detención pinochetista se vuelve un set de televisión, la escritura íntima se hace libro, la lectura personal deviene fiesta en el subterráneo de la neoyorquina McNally Jackson Books, donde la escritora Diamela Eltit y Carlos Labbé –uno de los coeditores de nuestra casa editora– presentarán este libro el sábado 5 de noviembre a las siete de la tarde, con una lectura del mismo autor. La única manera de celebrar es que nunca nos detengan, que nunca nos detengamos y que cada uno pueda detenerse en eso que importa.

 

11 de octubre de 2011

A pasos del estallido social: lanzamiento de LAS NOVELAS DE LA OLIGARQUÍA CHILENA, de Grínor Rojo, en la Biblioteca Nacional

 

El sonido de las personas que caminamos por las escaleras enlozadas de la Biblioteca Nacional de Chile es muy distinto al que percibimos al salir por sus enormes puertas de vidrio: tantas veces un ruido interior parece que nos sobreviene, inaudible aunque lo percibamos como agobio, impacto, ecualización e igualamiento con el ruido de cientos de autos y micros y animales que pasan por un segundo por la calle allá al frente. Pero en estos días de estallido social -bienvenida la hipérbole- y de clamor por terminar con el descaro que llamamos sistema educativo chileno, ese ruido interior ocupa un espacio y un tiempo, una música y una presencia ineludible. Ojalá. Ya no son simple amortiguamiento las pisadas de todo a quien invitamos -a usted que lee esto- este jueves 13 de agosto al lanzamiento de Las novelas de la oligarquía chilena por los pasillos marmóreos hacia la siempre inconclusa y vasta sala América; esta vez confiamos en que se amplificarán hasta enredarse con los pasos que dé la muchedumbre ese mismo día por la Alameda, exigiendo un viraje estructural de las autoridades elegidas hacia la justicia y la igualdad, aun si ellos dicen formar parte de una sociedad que durante mil años ha querido llamarse familiar, imperial, colonial y republicana, pero que en el relato de sí misma demuestra que disimula a otro grupo que dirige sin mostrarse, que se encierra en sus cerros y desde ahí ordena que sus novelas se abran cada cierto tiempo para provocar un espejismo de inclusión. Queremos oír así esos comentarios callados, en los aplausos de los que presenciaremos cómo este diagnóstico se ampliará en boca del propio autor Grínor Rojo, también de Alejandra Costamagna -una de las narradoras contemporáneas chilenas que se niega a ser sumada acríticamente por ese poder simbólico al revés que tantos de sus colegas-, de la perspectiva crítica del intelectual Cristián Montes, de las palabras de bienvenida de Pilar García y Martín Centeno -coeditores de Sangría-, y en la relevancia de que organicemos esto junto al Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Sí. Nos va a encantar que nos sumemos en coro a las marchas que podremos ver cruzarse por las puertas de vidrio en la  Alameda, hasta que este libro -el primero de nuestra colección Ensayo- se vuelva un datado documento histórico y no una irrefutable hipótesis sobre el convulsionado presente chileno.

 

 

 

05 de octubre de 2011

Lectura de Alejandro Moreno Jashés en «Identidades Trans», La Jornada de Rutgers 2011



A quienes nos leen,


En nombre del Departamento de Español y Portugués de la Universidad Rutgers de New Jersey, USA, queremos invitar a todos y todas a la versión decimonovena del encuentro anual de discusión académica organizado por estudiantes posgraduados, La Jornada 2011. Este año, hemos definido el encuentro bajo el título «Identidades Trans». Pondremos en el cuadrilátero los modelos que definen lenguas, géneros –en ambos sentidos– y naciones para analizar los modelos políticos que de allí surgen. Los paneles de conferencias y discusión se organizan en torno a los siguientes problemas:


Emigración, inmigración y fronteras.
Fluidez del género literario y sexual.
Lenguas nacionales, lenguas indígenas y sus fronteras legales.
Antropocentrismo, animales y androides.
Límites de la vida y ficciones de la muerte.
Transmedialidades: adaptaciones, remakes, versiones.
La traducción como límite y problema.
Fisonomía urbana y transeúntes.
Apocalipsis, milenarismo y psicosis de fin de siglo.
Trances somáticos: trastornos mentales, drogas y curación.


Como en las versiones anteriores, La Jornada 2011 reúne paneles de literaturas y de lingüística luso-hispánicas. Sin embargo, este año hemos decidido incluir charlas que incluyan otras tradiciones y disciplinas. Por la amplitud de los registros en sus investigaciones y publicaciones, estamos contentos de contar en el rol de keynote speaker a Gabriel Giorgi (ensayista argentino y profesor en New York University) y una sesión literaria de cierre donde el escritor y videoartista chileno Alejandro Moreno Jashés leerá parte de su reciente texto dramático La huelga.


 

Estas conferencias se realizarán el día sábado 8 de octubre a partir de las 9 a.m. hasta las 6 p.m. en el Douglass Student Center, ubicado en el campus de New Brunswick de la universidad. Será una instancia de discusión académica, compañía otoñal y buena conversación intelectual. A continuación encontrarán un archivo adjunto con el detalle del programa completo de La Jornada 2011. Nos sentiremos honrados si ustedes aceptan nuestra invitación.

Se despiden afectuosamente,


Mónica Ríos, Aarón Lacayo, Darío Sánchez-González

Departamento de Español y Portugués

Rutgers University


La Jornada Trans-Identities – Rutgers 2011 – Programa – Final

 

12 de septiembre de 2011

Narrativas contemporáneas que se escuchan y se discuten: Jornada de investigación sobre la obra de Antonio Gil


Las horas de estos días de inminente transformación radical parecen plácidas, inermes, otoñales o primaverales de nuevo, y sin embargo esa inminencia es una superficie más. Una capa añadida a la opinión pública, a las conversaciones cotidianas entre coeditores y a la observación de nuestros y otros cuerpos que agarran un ejemplar de Sangría, a los mensajes directos o indirectos sobre qué es lo que hacemos, a la labor de lectura de manuscritos, de diagramación, de corrección con lápiz rojo, de vuelta a editar y también a recibir las lecturas privadas, las interpretaciones públicas, los guiños y los soplos en torno a ese enigma chico que se llama la venta de un libro. ¿Quién lee los libros de Sangría, además de nosotros y de los críticos literarios de prensa, y de los libreros y libreras cuando nadie les entra a preguntar por un título después de almuerzo, y del bibliotecario y la bibliotecaria que recibe esas páginas manoseadas?

He aquí una de las innumerables y heteróclitas pistas, proporcionada por un correo electrónico:


Se realizó una jornada de trabajo académico en torno a la obra narrativa del escritor chileno Antonio Gil, que contó con la participación de destacados especialistas de diversas universidades y estudiantes de postgrado. La actividad fue convocada por el departamento de Literatura de la Universidad Adolfo Ibáñez de Santiago, como parte de un proyecto Fondecyt (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Chile)  que actualmente desarrolla la profesora Antonia Viu. El escritor leyó fragmentos de la novela que actualmente está escribiendo y compartió con los investigadores un almuerzo, después de horas de lectura y discusión del siguiente programa de ponencias:

 

«Representación del poder y poder de la representación en Antonio Gil», por Fernando Moreno, de la Universidad de Poitiers.

 

«Cielo de serpientes de Antonio Gil: Escritura de tiempo y espacio», por el doctor Eduardo Barraza, Universidad de Los Lagos, Osorno.

 

«Muerte, memoria y desmitificación del héroe en Hijo de mí de Antonio Gil», por Jesús Diamantino Valdés, Universidad Adolfo Ibáñez, Santiago.

 

«Alegorías de la historia nacional en la narrativa de Antonio Gil», por Pilar García,  coeditora de Sangría y doctora en curso en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile, Santiago.

 

«Estética neobarroca en Cosa mentale, de Antonio Gil», por Joaquín Castillo Vial, magíster en curso en literatura de la Universidad Católica, Santiago.

 

«La evidencia de las costuras en Cosa mentale: análisis de los discursos histórico y literario en una novela posmodernista», por Joselyn Venegas y Alicia Núñez , licenciadas en curso de la Universidad Alberto Hurtado, Santiago.

 

«La representación del sujeto histórico en la narrativa de Antonio Gil», por Carolina Pizarro Cortés, Instituto IDEA de la Universidad de Santiago de Chile.

 

«Espacios abisales y arquetipos en la narrativa de Antonio Gil», por Antonia Viu, Universidad Adolfo Ibáñez, Santiago.

 

«La ilusión pragmática en Carne y Jacintos de Antonio Gil», por Jorge Manzi Cembrano, magíster en literatura en curso de la Universidad Católica, Santiago.

 

La profesora Viu señaló que iniciativas como estas buscan visibilizar uno de los proyectos narrativos más relevantes del Chile contemporáneo, además de crear redes de investigación entre distintas universidades. «Por fin, con la reciente reedición de algunas de sus obras en Sangría Editora, sus textos se encuentran disponibles y queremos aprovechar ese impulso para profundizar los trabajos que lo han estudiado y permitir que lo conozcan otros lectores», puntualizó.

 

 

14 de junio de 2011

Intelectuales que escriben, escritores que hablan: Grínor Rojo

 

En medio de la humareda de palabras de prensa que nos impide -a quienes estamos lejos o encerrados- mirar bien la magnitud del descontento social que en distintas ciudades de Chile y de otros países del mundo convence a miles a que salgan a hacer algo por sí mismos, preparamos la salida de nuestra nueva colección Ensayo. La tarde de ayer, el mismo día en que entraba a imprenta Las novelas de la oligarquía chilena, cuyas páginas filudas inaugurarán el pensamiento crítico contingente y la acción literaria de largo aliento en Sangría Editora, su autor Grínor Rojo se dirigía a los centenares de personas -jóvenes y viejos, perros, pájaros y gatos- reunidos tranquilamente en la Plaza de Armas de Santiago para discutir y escuchar propuestas de reforma a la educación que reemplacen en su objetivo esa fea palabra romana lucro por otras de etimología más diversa como achoclonamiento y plenitud, mezcolanza y empeño, sinceridad y apertura. Micrófono en mano, Grínor Rojo por un momento hizo que para algunos de los presentes tuviera sentido -por primera vez en tanto tiempo- que un intelectual sea profesor en algo que se llama academia, y que ese intelectual sea un escritor: alguien que mira alrededor suyo y dice lo que ve, lo que no ve y lo que le gustaría que apareciera ahí con sus palabras.

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05 de mayo de 2011

Sobre el monolibrismo


Al revés que en la imagen de infinitud bibliográfica alrededor de la cual Borges construyó buena parte de su narrativa y su poesía, la semana pasada me encontré en un diario gringo con la foto de un autor que compró a precio de huevo los tres mil ejemplares que su casa editorial iba a desechar -literalmente los harían tira-, se consiguió plata e instaló en Nueva York una librería con un solo libro: el suyo. Uno esperaría encontrarse la estampa de un hombre doblado por el cansancio como un árbol ante la tromba, defendiendo su quimera tras un aparador añoso, enloquecido de fiebre melvilleana y disfrazado de viejo librero de Manhattan, como quiera uno imaginarse ese cliché con suspensores y camisa o puntuda barba blanca y riguroso traje negro. Pero no; el dueño de la librería de un solo libro está sentado a la entrada de su negocio, sonriente, bien peinado, las piernas abiertas, los brazos sobriamente cerrados dentro de una camisa ajustada de azules brillantes. Confía en sí mismo, nos quiere vender lo suyo. Pero, ¿qué es lo suyo? Pienso en la noción de bibliodiversidad que trataron de poner a trabajar nuestros colegas mayores de Lom, de Dolmen, de Cuarto Propio, hace más de una década en Santiago, y cuando me pregunto por qué una noción cultural no llega a las personas del grupo en que surje me respondo que acaso sólo los cuerpos trabajan: los libros se leen, se rescriben, se vuelven a leer; si quedara un solo libro que es leído por alguien, existe la literatura y el trabajo de ese editor estaría cumplido. En cambio ese reflejo eminentemente mercantil, trabajólico, weberiano del autor tan obsesionado porque tiene un solo libro, y por eso quiere encontrarle una ventaja comercial a la desproporción entre esfera pública y esfera privada que surge al momento de publicar una tirada de miles de ejemplares sólo porque a su editor le tinca que puede interesar a las masas -si en una persona que edita cupieran todas las personas, esa persona habría tenido que ser lectora ferviente de Pablo de Tarso, de Whitman o de Marx, no de Borges ni menos de un manual de edición comercial-, esa reflexión es parte del espejo oscuro con que la parte anglogermana y la parte indolatinafricana de lo que llamamos América se miran mutuamente. Ángel Rama habló de la desgracia que nos vino con la imprenta: la idolatría hacia la letra fija, el olvido consciente de que entre imprenta -que se oxida tarde o temprano- e impronta -esa abstracción eterna y universal- hay una vocal de diferencia aunque, como asegura el Zohar, en una vocal -aliento, último suspiro, exhalación primera de una pareja- cabe un mundo entero y quizá otro y otro.

 

27 de febrero de 2011

En memoria de Isidora Aguirre (1919-2011)


Ayer en la tarde murió en Santiago nuestra autora Isidora Aguirre. Su espectro es amplio y diverso. A pesar de que el trabajo de su vida fue el escenario, que su rol escritural en La pérgola de las flores la convirtió en un clásico vivo del teatro chileno, su dramaturgia como una obra integral todavía está por ser reconocida, estudiada y leída en toda su extensión, con su particular sintaxis musical, por su consciencia histórica, su uso del coro griego, su polifonía y su oralidad rural. Aunque la oficialidad del teatro se perdió el año pasado la posibilidad de reconocerla en vida con el Premio Nacional de Teatro, la edición literaria es el ámbito que más justo fue con ella: las múltiples ediciones de sus textos dramáticos en la editorial Frontera Sur, sus novelas acá en Sangría y en Uqbar, el trabajo académico sobre ella que realiza Andrea Jeftanovic, la hicieron sentir que su escritura sí tuvo consecuencia. Puso en práctica un modelo de ética artística: aunque era mujer, de clase alta, vinculada al teatro, no dudó en abrazar el socialismo, integrar en su escritura las formas populares, trabajar en televisión, escribir en registro chileno aunque montara sus obras y publicara sus novelas en Barcelona, La Habana o Copenhague. Todavía falta recuperar y valorar su obra como dibujante, guitarrista y cantante popular. Tal como en nuestra novela Carta a Roque Dalton el espectro de ese poeta salvadoreño la lleva al encuentro de la estética vitalista y explícitamente consciente de la relevancia política de todo acto que caracteriza su obra, el propio espectro de Isidora Aguirre seguirá visitando a la narrativa chilena y su edición, para recordar que debemos ser siempre contingentes, plurales y abiertos a las mezclas.

 

10 de diciembre de 2010

La Cañadilla de Santiago. Su historia y sus tradiciones. 1541-1887: lanzamiento en el Archivo Nacional de Chile

 

«Advertencia: el producto de la representación y venta de este drama está dedicado a las viudas y huérfanos de los reos últimamente ejecutados en Santiago». Esta frase, de absoluta contingencia en nuestro Chile escrito en caracteres colorados por los trágicos incendios anteriores a navidad y año nuevo -un país hastiado de fuegos artificiales-, es la nota final de El reo de muerte, otra crónica polémica de Justo Abel Rosales, querido narrador chileno tan proclive a la sangría. Y aun en la resonancia de esta frase a través de un año de catástrofes políticas y naturales, de espectáculo y tragedia, de afianzamiento, tensión, diáspora y búsqueda de una colectividad literaria que nos guarde de la mezquindad, Sangría Editora quiere anunciar el lanzamiento de la primera edición en más de un siglo -esta vez provista de un aparato crítico y una ortografía modernizada- de La Cañadilla de Santiago. Su historia y sus tradiciones. 1541-1887.

Junto a una de las coeditoras de Sangría, Pilar García, y a las editoras que realizaron esta edición, Javiera Ruiz, Ariadna Biotti y Bernardita Eltit, este jueves 16 de diciembre a las 19 horas, en el Archivo Nacional de Chile (Miraflores 50, Santiago), este libro inaugural de nuestra colección Monumentos frágiles será presentado por Emma de Ramón, Coordinadora del Archivo Histórico Nacional, la historiadora y Directora del Archivo Central Alejandra Araya y el historiador Simón Castillo, además de la escritora y actriz Nona Fernández. La circunstancia del lugar y las encendidas fechas de este lanzamiento hacen inevitable que se asome el fantasma del autor. Esperamos verte ahí también.

 

17 de noviembre de 2010

Johnny Deep (Juanito Profundo) y la vagina de Laura Ingalls: lanzamiento en McNally Jackson Books, New York City


En el invierno y en el verano que conocemos las hojas tienden a detenerse, en cambio la primavera santiaguina y el otoño tan neoyorquino como neoyersiano son ventosos, movedizos, fructíferos para Sangría Editora. Ahora mismo observamos desde nuestras ventanas que algunos volantines azules con amarillo y verde, de papel o de plástico importado, pelean contra los cables para seguir hacia la montaña y, al mismo tiempo, la danza que las hojas coloradas, amarillas, cafeces, verdes y pálidas montan escapando de las veredas en remolinos y columnas cambian de lugar nuestra mirada para confirmar que las ciudades y los campos no tienen por qué pertenecer a los seres humanos que están quietos frente a sí mismos, así como los libros no son de los estantes donde guardan polvo.

Las hojas y los volantines tal vez quieran irse de ahí donde los tironean, y los libros tal vez quieran quedarse con quienes los leen bien. Así queremos pensar del recorrido que han hecho los ejemplares de Johnny Deep (Juanito Profundo) y la vagina de Laura Ingalls desde su primer lugar de edición, en Santiago durante agosto de este año, hasta McNally Jackson Books, la librería que acogerá este miércoles 24 de noviembre, a las 19 horas,  la presentación de este texto en acción de Alejandro Moreno Jashés. A las palabras del autor se sumarán las de uno de los coeditores del libro, Carlos Labbé, y la lectura dramatizada de la también dramaturga chilena Amelia Bande. Los invitamos a conversar ahí y brindar con un vino por el recorrido de este libro cuyas hojas bilingües de otoño, que también es primavera en Sangría Editora, desde su escritura, su montaje y su publicación no se van a quedar quietas. Puedes ver más detalles al ampliar con un clic la invitación que encabeza esta nota en nuestro diario íntimo.

 

01 de noviembre de 2010

Las narrativas del viaje en Chile, mesa de discusión en 30ª Feria del Libro de Santiago


Mapocho fue el nombre que los castellanos recién llegados al valle central de lo que hoy es Chile pusieron al río que lo cruzaba, imitando cómo la gente de ahí se llamaba genéricamente a sí misma como nación dispersa. El oído extremeño de Pedro de Valdivia, dado a oclusiones y oscuridades, cambió mapuche por mapocho, y desde entonces empezó un progresivo descalce entre los sonidos de tales lugares y la interpretación que sus habitantes hemos hecho de eso como ruido. Uno de los puntos de fuga fundamentales del encierro santiaguino son el río Mapocho, la estación de trenes que se emplazó en el lugar donde antes su lecho se dividía en dos brazos, y luego el centro cultural en que derivó esa construcción iluminista. Todas las primaveras, durante las últimas décadas, las editoriales santiaguinas ponen sus puestos de venta como quien vende fruta en el Mapocho; Sangría Editora ha querido hacer explícito ese vínculo entre el agua que corre continuamente por el valle, el lugar desde donde alguna vez partieron todos los trenes de la zona central chilena y el mercado donde se dispersa la imaginación lectora de quienes compran, recorren, sapean, observan, roban, conversan y venden sus libros durante las tres álgidas semanas de la graciosamente llamada Feria Internacional del Libro de Santiago. En la trigésima edición de esta feria, que pretende celebrar el bicentenario de la república chilena sin una minúscula reflexión sobre qué significan privadamente estas palabras tan públicas -como esperaría quien ejerce una actividad íntima, la lectura-, proponemos que escritores, lectores y editoriales chilenas discutamos sobre la necesidad de que este país borronee sus fronteras, que deje de cerrarse sobre sí mismo y que en los libros, por lo menos, haya mixtura, ambigú, mistura, quiltredad, choclón, crisol, chuchoca, vida en fin.

A propósito de esto Sangría publicó en su Reserva de narrativa chilena, hace tres semanas, una revisada y aumentada nueva edición de Poste restante, la novela de Cynthia Rimsky que el año 2001 puso en discusión si las narrativas chilenas más interesantes son las del viaje, esas que proponen una apertura de sentido híbrido a partir de nuestro territorio meridional hacia otros lugares, no siempre hallables en el mapa.

Por eso en la Estación Mapocho, este miércoles 3 de noviembre de 2010 a las 18 horas, nuestro coeditor Martín Centeno conducirá una mesa de conversación donde hablaremos de estos y otros asuntos relacionados con Cynthia Rimsky y los también narradores chilenos Sergio Missana, Andrea Jeftanovic y Beltrán Mena, cuyas novelas tienen tantos desplazamientos como lectores diversos que estarán ahí discutiendo de esto. Si imprimes la imagen de la invitación que encabeza esta digresión de nuestro diario editorial podrás entrar a la Feria del Libro sin tener que pagar entrada media hora antes del evento. Ahí conversamos más.

 

26 de octubre de 2010

Joaquín Cociña, nuestro artista de tapa, en la primera bienal de video del museo Guggenheim y el sitio Youtube

 

En una temporada como este fin de año del 2010 las noticias se apilan en los ojos de los lectores y en nuestra boca de coeditores sangrientos. De las malas es mejor no hablar, porque cada cual tiene suficientes lamentaciones alrededor y se necesita silencio para leer. Las otras, en cambio, merecen ser celebradas y publicadas. Es el caso de la obra gráfica y de video de nuestro artista de tapa Joaquín Cociña, que ha diseñado las portadas de todos los libros de Sangría y que ilustra de su propia mano las tapas de la colección Narrativas contemporáneas; después de una temporada de exhibición de sus obras en la galería AFA de Santiago en agosto pasado, su video «Luis», realizado en coautoría con el chileno Cristóbal León y el chileno-norteamericano Niles Atallah, figuró entre los veinticinco seleccionados de la primera bienal de video organizada por el museo Guggenheim y el sitio Youtube.com.

La espiral arquitectónica blanca del museo Guggenheim de New York se convirtió el pasado jueves 21 de octubre, y hasta la noche del viernes 22, en una pantalla gigante. En sus paredes fueron proyectados los videos seleccionados de entre 23.358 obras procedentes de 91 países. Y entre los 25 miembros del jurado, presidido por la directora adjunta del museo, Nancy Spector, están el director de cine tailandés Apichatpong Weerasethakul, el también cineasta norteamericano Darren Aronofsky, el artista japonés Takashi Murakami, la fotógrafa iraní Shirin Neshat, la banda norteamericana de pop rock Animal Collective y la también norteamericana música experimental Laurie Anderson. El video de Cociña, León y Atalah pudo ser visto en el interior del museo hasta el 24 de octubre, y se proyectará también en las sedes del museo en Bilbao, Berlín y Venecia, como también en www.youtube.com/play.


 

06 de octubre de 2010

La amante fascista, de Alejandro Moreno Jashés


Mientras preparamos los libros que este fin de año Sangría Editora incorporará a ese lienzo circular y colectivo que es nuestro catálogo, y cuyos próximos dos títulos -Chile, logo y maquinaria, de Andrés Kalawski, en la colección Texto en acción, y Poste restante, de Cynthia Rimsky, en nuestra Reserva de narrativa chilena- estarán en librerías chilenas desde la semana entrante, les contamos que nuestro autor Alejandro Moreno Jashés estrenó los pasados días 22, 23 y 25 de septiembre el montaje de su nuevo texto teatral, «La amante fascista», con el cual ganó el Concurso Nacional  de Dramaturgia del Consejo de la Cultura y de las Artes de Chile en 2009. Por la relevancia de su texto -cada día que pasa las evocaciones de su título describen de manera más aguda la sensibilidad política santiaguina-, el montaje teatral de Moreno Jashés cerró la Muestra Nacional de Dramaturgia 2010 del mismo Consejo de la Cultura. Pueden leer una nota crítica al montaje y al texto teatral aquí.

Les estaremos avisando de próximos montajes y puestas en escena de los autores de libros publicados en nuestros Texto en acción. Los dejamos con la ficha técnica del pasado montaje de Alejandro Moreno Jashés:


«La amante fascista»
Dramaturgia: Alejandro Moreno
Dirección: Víctor Carrasco
Asistente de dirección: Andrés Reyes
Diseño de luces: Fernando Briones
Dirección de arte: Ingrid Hernández
Músico: Pablo Gil
Producción: Pablo Llanos

Actuación: Paulina Urrutia

Teatro Matucana 100. Santiago de Chile, 23, 24 y 25 de septiembre,

21:30 horas.


 

04 de septiembre de 2010

Antonio Gil, el Ministro del Interior chileno y las comisarías de la conciencia




En una sangrienta primavera que es también un otoño, se asoman nuestras primeras publicaciones simultáneas en Santiago, New York y Amsterdam, por efecto del desdoblamiento y diáspora de sus editores. Tres novelas, un libro de tradiciones y crónica más un texto en acción vendrán antes de fin de año. Pero cada cosa a su tiempo.
Por ahora es necesario dejar registrado en esta íntima bitácora que nuestro autor Antonio Gil fue despedido del santiaguino y semiestatal diario La Nación como represalia a una columna suya que, aquellos que lo hicieron, ni siquiera habían leído. Más abajo encontrarán la historia en palabras del mismo autor. Raro es esto de que un Ministro de Estado y un empresario se pongan de acuerdo para despedir a alguna gente de un medio cuya propiedad comparten momentáneamente apelando a la libertad de expresión, luego de que alguien pusiera la columna en su perfil de una red social en internet. La tecnología y los círculos sociales pequeños es lo que más importa en Chile, quizá, no un proyecto de escritura de largo aliento, apocalíptico y polémico como el de Gil.

Aparentemente, los vientos fascistas están tan revueltos en Chile que incluso invocan los viejos argumentos antisemitas a su favor para leer en la conveniencia. La gente pragmática siempre se ha creído dueña, no saben que su poder es temporal.

Por eso no hay que deprimirse con el hecho de que Isabel Allende haya ganado el Premio Nacional de Literatura chileno, eso significa que nuestras ideas de nación y de literatura están en crisis ya desatada y evidente para todo el mundo. El traje del emperador ya empieza a provocar carcajadas. Pero esto es el típico salón de los poderes pequeños de Santiago; Chile es otra cosa, una enormidad muchísimo más compleja y difícil de manipular por el ser humano.

Aquí el asunto:




FAMILIA HINZPETER PROVOCA DESPIDO DE ANTONIO GIL DE LA NACIÓN
26 de agosto de 2010
La columna titulada «La sombra de Mammón», escrita por Antonio Gil para La Nación Domingo -un recorrido literario donde el narrador trae hasta nuestros tiempos a diversos dioses que recorren el país sembrando desastres y lo peor de las cualidades humanas, provocó una polvareda más de prepotencia fáctica.
Lo curioso de este cuento es que el conocido cineasta Joaquín Eyzaguirre encontró súper chori la nota y la pegó en su post de Facebook. Acto seguido se le fueron encima varias personas, entre ellas la hermana del Ministro del Interior de Piñera, Ximena Hinzpeter, que probablemente asimilaron la idea de que se estaba refiriendo al gobierno de turno y a sus asesores estrella, así que lo acusó de izquierdista, desubicado, y lo acusaron de antisemita y xenófobo, entre otros exabruptos. Menos mal que no estaban en un carrete porque si no hubiera terminado a combos la cosa. Por si fuera poco, la reacción redundó en que la editora de La Nación Domingo, Ana Verónica Peña, fuera despedida por publicar esta columna y se censuró a Antonio Gil. Esta editora es conocida por, el mismo día que asumió Piñera, cortar al columnista Patricio Mery, actual director de Panorama News. Aquí la columna que provocó la ira de los doctos empresarios privados y públicos Platovski y Hinzpeter:



LA SOMBRA DE MAMMÓN

Por Antonio Gil

«Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammón, el demonio judío de la avaricia y la codicia. Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males. A veces creemos entrever, como en sueños, erguida contra nuestro óseo roquedal andino y en el «puro cielo azulado», la figura bella y feroz de Melpómene. Ella, la musa griega inspiradora de la tragedia se nos presenta siempre tal y como es descrita en los libros: «ricamente vestida, grave el continente y severa la mirada, generalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro, una corona o un puñal ensangrentado». Otras veces, entre los silbos del viento sentimos allegarse la presencia sigilosa de Wekufu, el dios mapuche de la muerte y la destrucción, batiendo a Ngenechen, el dios de la vida. Y los números terribles se repiten en este ineludible triunfo de la fatalidad. El 27 de noviembre de 2005, 33 personas abordaron una embarcación de sólo 6 metros de largo, con capacidad para 16 ocupantes. Además la lancha llevaba carga. Las siempre peligrosas aguas del lago Maihue, que en mapudungun significa copa de madera, y el sobrepeso de la adicional, hicieron naufragar el pequeño lanchón.Hay ocasiones en que el desastre (que como sabemos quiere decir «lejos de la estrella») exige un poco más para su morral, como ocurrió el 18 de mayo de ese mismo año cuando en la zona cordillerana de Antuco, al interior de Los Ángeles, murieron congelados 44 soldados conscriptos y un sargento. La mayoría de las veces se trata de gente pobre, de miembros de los sectores más frágiles y abandonados de nuestra sociedad. Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammon, el demonio judío de la avaricia y la codicia. Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males. Un demonio cebado en el lucro y en la más extrema cicatería. Ese es el verdadero demonio que gobierna, desde hace ya demasiado tiempo, el alma de Chile, arrasando a la bella Melpómene y al guerrero Wekufu, quienes no hacen otra cosa que cumplir sus deberes cerrando los ojos. Si vemos caso a caso las grandes desgracias que ha sufrido el país, descubriremos tras cada una de ellas la sombra de Mammon y sus explicaciones y comisiones y mentiras. Balseraphs son nombrados en las antiguas tradiciones los «abogados infernales».«Los Balseraphs que sirven a Mammon pueden convencer a sus víctimas de que hasta el hecho más atroz será en extremo beneficioso». Son los demonios que ofrecen indemnizaciones y compensaciones. Antes de la caída, Mammon era un serafín al servicio de Dios. Pero su corazón se llenó con el deseo del oro y se unió a Satanás en la rebelión contra el Creador. Cuando la guerra en el cielo terminó, según la tradición rabínica, «los pecados de Mammon eran peores que los de cualquier otro de los caídos».Y él hoy, por desdicha, ha penetrado incluso en las iglesias, en los ministerios, por no hablar de entidades financieras, que es donde pernocta diariamente. Wekufu y Melpómene retroceden con horror cuando ven el recorte de presupuesto para una nueva lancha en un lago remoto. Cuando se asoman sobre el hombro del contador, que con su lápiz rojo elimina defensas en los socavones mineros u «optimiza» los gastos en material de invierno para los soldados que sirven a la patria. Chile está en guerra. Tenemos que aniquilar a ese demonio antes que todos seamos avasallados por la bestia».

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07 de junio de 2010

Cuál es nuestro idioma, exposición y entrega de libros en El Gran Vidrio de Valparaíso


Todo vuelve. Cada palabra que decimos, cada uno de nuestros actos tiene una consecuencia.

En medio del frío disfrazado de sol invernal en Santiago, entre el esmog, la preparación de viajes y la conversación editorial, nos encanta poder mostrarles el siguiente comunicado de prensa:


Sobre la riqueza lingüística de nuestra América

CÚAL ES NUESTRO IDIOMA en EL GRAN VIDRIO DE VALPARAÍSO


Este viernes 11 de junio a las 19:30 horas se inaugura el montaje Cuál es nuestro idioma, de Mónica Ríos, Carlos Labbé y Francisca García B. en El Gran Vidrio, espacio de arte dedicado a la reflexión sobre el lenguaje al interior del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en Valparaíso.


Cuál es nuestro idioma fue en primer lugar el título del pasquín que Sangría Editora, a través de sus coeditores Mónica Ríos y Carlos Labbé, distribuiría gratuitamente en la feria del libro que se iba a realizar en el contexto del V Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en Valparaíso, en marzo pasado, y que fue suspendido por el terremoto que asoló Chile.

Para evidenciar y discutir que nuestra lengua no es únicamente el castellano y para poner en valor nuestra riqueza lingüística prehispánica, esta publicación se publicó –en libros impresos de distribución gratuita y en un documento electrónico descargable– a partir de citas de escritores, ensayistas y poetas latinoamericanos, además de textos inéditos escritos especialmente para esta edición.

El libro, que se imprimió en febrero pasado, está compuesto por un «Palimpsesto de hablas americanas», que suma las voces de Andrés Bello, José Martí, Francisca García B., Ángel Rama, Juan Luis Martínez, Rubén Darío, Gabriela Mistral, Domingo Faustino Sarmiento, Grínor Rojo, Vicente Huidobro, Diego Álamos y Jacques Derrida, entre otros, formando un todo unido a modo de collage. Como segunda parte están los «Recados políglotas», que reflexionan sobre la diversidad de las lenguas y el imperialismo idiomático en la pluma de Carlos Labbé, John Maxwell Coetzee, Mónica Ríos, Rodrigo Lara Serrano, Cecilia Vicuña y Andrés Ajens.

El proyecto fue incluido en la curatoría 2010 de El Gran Vidrio, espacio situado en el salón de entrada del Consejo de la Cultura, para realizar una propuesta visual de Cuál es nuestro idioma. La gráfica del montaje fue diseñada por Francisca García B. en colaboración con los editores de Sangría, quienes en la inauguración el próximo viernes 11 de mayo finalmente lanzarán el pasquín, con la distribución gratuita de 130 ejemplares.»

 

 

 

EL GRAN VIDRIO está compuesto por 42 ventanales de 60 cm por 1,20 metros. Es un lugar, espacio, dimensión donde se acogen prácticas estéticas, procesos y enlaces entre diversos géneros. Es una plataforma de investigación. Es una visión ampliada del pensamiento y sentir humano. Es un puentes de comunicación y diálogo entre lo estético, lo ético y lo político. Más en elgranvidrio.blogspot.com

 

 

23 de abril de 2010

Sangría Editora en reportaje a microeditoriales chilenas de La Tercera de Santiago

 

Hoy aparece en la edición impresa del diario La Tercera de Santiago un reportaje, firmado por Roberto Careaga, a algunas microeditoriales chilenas con las que hemos trabajado codo a codo y que esperamos duren mucho. En la imagen de arriba están las páginas, donde subrayamos sin lápiz las palabras de nuestra coeditora Mónica Ríos y el anuncio de alguno de nuestros nuevos libros para este año.

 

11 de marzo de 2010

Las escrituras del viaje, taller de Cynthia Rimsky

Todavía no podemos sacar del todo el habla después del remezón telúrico y el maremoto. No fue posible realizar la intervención al Congreso de la Lengua con nuestro libro Cuál es nuestro idioma, sin embargo estamos en condiciones de decir que de todas maneras lo lanzaremos con una muestra visual en el Gran Vidrio de Valparaíso. El primer título de nuestras Intervenciones ya está circulando. Mientras tanto, preparamos la publicación inminente de El cielo, la tierra y la lluvia, de José Luis Torres Leiva, que a principios de abril llevará a las librerías chilenas el guión cinematográfico que da inicio a nuestra línea de Textos en acción.

Los queremos dejar invitados al prometedor taller literario Las escrituras del viaje, de Cynthia Rimsky, autora de nuestra casa editorial con la novela Los perplejos (2009) y otros libros por venir en Sangría.

 

26 de febrero de 2010

Para intervenir el Congreso de la Lengua Española de Valparaíso


Con el pasquín Cuál es nuestro idioma, Sangría Editora inaugura su colección Intervenciones. Queremos poner en discusión la diversidad de nuestras hablas americanas a propósito de las políticas lingüísticas invasivas que se escenificarán en el V Congreso de la Lengua Española de Valparaíso, la primera semana de marzo de 2010. Es necesario que se discuta de la lengua que hablamos en Chile y nuestra América no sólo desde la normativa de la academia madrileña, sino también desde la historia de desaparición del kawéskar y el veliche, desde los intentos fallidos de unificación del mapudungún, desde la fuerza literaria del quechua y desde el impulso de muerte y negocio en que se funda el castellano americano.

Estaremos regalando esta publicación impresa en el puesto de venta que tendrá Sangría junto a otras microeditoriales chilenas en la Fiesta del Libro del Muelle Barón durante los días de este evento. Habrá una mesa de discusión sobre las narrativas en habla chilena de Augusto d’Halmar, Cristián Huneeus y Antonio Gil, además de una sesión de lectura a cargo de Cynthia Rimsky, Felipe Becerra y el propio Gil. Muy luego estará en esta misma página la versión en PDF para que circule libremente entre quienes se dan cuenta de que la RAE no puede ser la única referencia cuando no hablamos español, sino castellano chileno, entre otras lenguas cotidianas. También montaremos una muestra visual-tipográfica con los textos de ese libro en el Gran Vidrio -elgranvidrio.blogspot.com-, un espacio de exposiciones independiente situado en el primer piso del edificio del Consejo de la Cultura en Valpo, y nuestra amiga la cineasta Simone Pavin estará registrando en video digital el roce entre los microeditores independientes y el oficialismo de este Congreso de la Lengua para un microdocumental que esperamos estrenar prontamente en esta página.


Los editores sangrientos

 

01 de febrero de 2010

Texto en acción, nueva línea de Sangría


En medio del fragor estival que tiene las pasiones desatadas en Sangría -este enero en Santiago debe haber sido uno de los más calurosos que recuerden sus editores-, abrimos las ventanas o buscamos la sombra de un árbol para armar la tercera colección de Sangría Editora: se trata de Texto en acción, que se suma a las Narrativas Contemporáneas y a la Reserva de Narrativa Chilena. A diferencia de sus hermanas, esta nueva línea editorial nuestra es más pequeña y cruda: un ejemplar de Texto en acción de Sangría Editora mide 12×16 centímetros, está impreso sobre una tapa de cartón en dos colores y el interior en bond ahuesado a un color. Hablando de perspectivas editoriales, acá les anoto cómo definimos Texto en acción en la contraportada:


Este texto en acción, parte del repertorio de otras disciplinas, partitura interpretable por otras artes, es sin embargo letra de literatura, documento de escritura permanente por su propia legibilidad fascinante.


El primer título de esta nueva línea es el guión de El cielo, la tierra y la lluvia, de José Luis Torres Leiva, que estará en librerías a fines de marzo. Queremos hacer notar que se trata del guión de la película, es decir el texto previo y autovalente de un escritor, no la transcripción posterior o libreto de cine. El epílogo es del ensayista y profesor Hernán Silva y la portada -una de sus versiones iniciales encabeza esta nota- como siempre ha sido realizada por nuestro artista Joaquín Cociña.

Estamos muy contentos con nuestro Texto en acción / Guión. En los próximos meses llegarán a ustedes títulos de Texto en acción / Performance, Texto en acción / Dramaturgia y Texto en acción / Artes visuales.

Abrazos cálidos pero no tan calurosos,


Los editores sangrientos

 

20 de julio de 2009

Lanzamiento de Los perplejos, de Cynthia Rimsky, el 29 de julio en el Teatro del Puente

Estimados Amigos de Sangría: están invitados el miércoles 29 de julio a las 19:30 horas a la presentación de Cynthia Rimsky en el Teatro del Puente. Participarán con sus lecturas Jorge Guzmán, escritor y crítico, y Rubi Carreño, crítica literaria.

Compartiremos una interpretación audiovisual de un fragmento del libro, lectura de la autora, sonido del río, vino y conversación.

El Teatro del Puente queda entre los puentes Purísima y Pío Nono; hay estacionamientos por Avenida Santa María.

 

20 de julio de 2009

Crítica de Artemio Echegoyen a La sombra del humo en el espejo, en La Nación de Santiago


 

20 de julio de 2009

Novedades de Sangría en junio: Los perplejos, de Cynthia Rimsky

En la colección Narrativas contemporáneas publicamos Los perplejos, de Cynthia Rimsky.

Cynthia Rimsky Mitnik nació en Santiago en 1962. En 1995 obtuvo el primer premio en los Juegos Literarios Gabriela Mistral por el relato inédito “El aliento de Fátima”. En 2001, tras un viaje por los países de donde emigraron sus abuelos, publica la novela Poste restante, que en 2002 obtiene el segundo lugar en el Premio Municipal de Santiago. Ese año recibe la beca Fundación Andes y viaja al norte de Chile para escribir La novela de otro, publicada en 2004. Desde entonces ha continuando viajando a los lugares más diversos en la investigación para sus novelas, mientras se desempeña también como profesora de guión cinematográfico.

En este libro hay entremezcladas dos novelas. Una parece un diario de viaje, pero se trata de los andamios que Cynthia Rimsky fue disponiendo para construir un relato sobre la perplejidad y que, por economía o nostalgia, no hizo desaparecer. La otra parece una novela histórica, pero se trata de la lectura fragmentaria de biografías y ensayos sobre la vida del filósofo cordobés Rabí Moshé ben Maimón, que resultaron ser ficticios y que la autora llevó consigo a los lugares donde no anduvo el personaje que investigaba, registrando un viaje que nunca se realizó.
En esta, su tercera novela, Cynthia Rimsky profundiza en su inconfundible proyecto literario. El viaje, la observación minuciosa y la experiencia accidentada introducen al lector en la búsqueda imaginaria del célebre autor de la Guía de perplejos, para dar paso a una reflexión sobre el lugar de la literatura en un mundo despojado de toda noción de sabiduría.

 

20 de julio de 2009

Novedades de Sangría Editora: La sombra del humo en el espejo, de Augusto d’Halmar

En la colección Reserva de narrativa chilena publicamos La sombra del humo en el espejo, de Augusto d’Halmar.

Augusto d’Halmar nació en Santiago en 1882. Hijo del navegante bretón Augusto Goemine y de la chilena Manuela Thomson, tomó el apellido de su bisabuelo sueco para firmar una obra narrativa marcada por el cosmopolitismo y la complejidad.
Inspirado en novelas como Resurrección, fundó junto a Fernando Santiván y Julio Ortiz de Zárate la Colonia Tolstoyana de San Bernardo en 1904, que sin embargo duró pocos meses. Ejerció como cónsul general de Chile en Indostán desde 1907 a 1909, año en que fue trasladado a Eten, Perú, donde ejerció la diplomacia hasta 1915. A partir de ese año se integró a Pedro Prado, Acario Cotapos, Alfonso Leng y Juan Francisco González, entre otros, en el grupo artístico Los Diez, con quienes participó en coloquios literarios y creó la revista homónima.
En 1902 publicó la novela Juana Lucero. En 1917 se radicó en Buenos Aires y después en Madrid, donde publicó Nirvana, Mi otro yo y La sombra del humo en el espejo entre los años 1918 y 1924. También en 1924 publicó Pasión y muerte del cura Deusto. Luego, en 1934, publicó Capitanes sin barco, cuando regresó definitivamente a Chile entre homenajes a su labor cultural. En 1942 se hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura, que había sido creado el mismo año.
Augusto d’Halmar murió el 27 de enero de 1950. En su tumba puede leerse la frase con que concluye La sombra del humo en el espejo: “Nada he visto sino el mundo y no me ha pasado nada sino la vida”.

Escrita en París durante 1918, La sombra del humo en el espejo es un punto de inflexión en la obra de Augusto d’Halmar y también en la literatura chilena: es la apertura del enclaustrado narrador santiaguino a otras tradiciones y relatos. A través de Egipto, por el Sahara y en el relato de su idilio con el muchacho Zahir –junto al cual el protagonista continúa rumbo a la India y Estambul, Atenas y París, pasando por diferentes destinos en Italia, Suiza y Marsella, para terminar solo en Perú–, esta primera novela de la tetralogía transeúnte de d’Halmar presenta una escritura donde el tiempo es retenido por las sensaciones y los padecimientos físicos del narrador, que lucha con el pasar de la página como contra un sentimiento de pérdida que acecha los recuerdos.

 

19 de julio de 2009

Reportaje a El rincón de los niños en Las Últimas Noticias de Santiago


 

20 de septiembre de 2008

Crítica de Rodrigo Pinto a El rincón de los niños, en El Sábado de El Mercurio de Santiago


http://www.lun.com/REVISTAS/CONTENIDOPAGINAV2.ASP?pagina=SAPRO010200809201H.SWF&fecha=2008-09-20&nomencRev=SA

 

22 de agosto de 2008

Comentario a la reedición de El rincón de los niños por Matías Rivas

 

19 de agosto de 2008

Los nuevos libros de Sangría en 2008

Esperamos los resultados del Fondo de Fomento al libro en vano: nos dijeron que nuestra colección no tenía “coherencia temática”. Obviando la tiranía del tema en la literatura, estamos publicando tres novelas que inauguran nuestra nueva colección Reserva de narrativa chilena. Un nuevo diseño de Joaquín Cociña -que hemos decidido llamar “nuestra guagua colorada”- indica que estamos frente a novelas polémicas y al mismo tiempo hermosas:

El rincón de los niños de Cristián Hunneus, con un epílogo de Adriana Valdés y una nota inicial de Carlos Labbé.
Carta a Roque Dalton de Isidora Aguirre, con un epílogo de Ernesto Guajardo y una nota inicial de Mónica Ríos.
La sombra del humo en el espejo de Augusto D’Halmar, con un prólogo de Ricardo Loebell.

 

19 de agosto de 2008


 

19 de agosto de 2008


 

19 de agosto de 2008

El dragón de Komodo

 

Estas fueron las palabras que Carlos Labbé, coeditor de Sangría, leyó en el marco del Festival de Microeditoriales el 18 de agosto de 2008:

“A pesar de que vivimos en una ciudad, en un país occidental, en un mundo moderno donde cada paso que damos, cada lugar al que accedemos y cada instancia de reunión con otras personas están previstos por las necesidades económicas de la producción industrial, de la identidad colectiva que necesita el trabajo en cadena y que inventa en las ficciones mercantiles –que llamamos publicidad, televisión o internet, indistintamente–, hay un medio de comunicación entre las personas que es realmente raro: el libro literario, pedazo de árbol anacrónico ante el cual las personas se quedan detenidas durante horas, de manera inexplicable, sin fabricar nada, sin moverse, en una conversación que excede la privacidad porque nadie puede oír a quien lee, ni entenderlo, ni estudiarlo, ni hacerlo que venda o compre algo en ese momento, ni controlar que no haga nada inapropiado.

Contradictoriamente, el libro ha sido uno de los pilares en la construcción del sujeto moderno: el libro inventó al individuo cuando todos éramos nación, el libro nos enseñó a leer, a escribir, a convertirnos en seres humanos modernos que queremos ver tele, comer pop corn, ir al estadio y estar siempre insatisfechos de nuestra vida. El libro, también, es un negocio que factura millones de millones de millones en el mundo civilizado, y cada año aumentan las ventas de esas extrañas empresas que hacen dinero de la actividad más silenciosa de todas. ¿Cómo hacer para que el libro vuelva a ser un medio inasible, arcaico, gratuito? ¿Cómo pueden vivir en un mundo de permanente trabajo aquellos que tienen el oficio antiguo de fabricar libros sin otro interés que permitir una vía de conocimiento profundísima, intensa y única al individuo a través del texto, los editores?

Les presento al Dragón de Komodo, el reptil de mayor tamaño en el mundo. Vive en la mayoría de las islas de Indonesia, entre el Asia suroriental y el norte de Oceanía. A pesar de que mide entre dos y tres metros, y que pesa entre ochenta y ciento cuarenta kilos, es un animal lento e introspectivo que sólo come carne en descomposición. Para matar a su presa no se da el trabajo de correr detrás de ella y atraparla, sino que se desliza cuidadosamente entre la arena, las rocas o el agua para darle una sola mordida profunda en cualquier parte del cuerpo. Luego se aleja, se sube a una roca y espera. En algunas horas el animal mordido por el Dragón está muerto y empieza a podrirse, ya que su saliva tiene más de ochenta tipos diferentes de bacterias que provocan una septicemia inmediata en la carne donde se adhieren.

Los Dragones de Komodo son individuos solitarios. Suelen movilizarse en pareja, y a veces se reúnen hasta con diez congéneres para nadar.

Como el animal más grande de Indonesia que es, desde hace más de cinco mil años los habitantes de esas islas mantienen una serie de ritos alrededor de su figura. Uno de los más importantes consiste en visitar en primavera las playas de Komodo, donde los Dragones se aparean con movimientos inusualmente gráciles y rápidos para sus enormes cuerpos, y se vuelven irascibles y celosos de su territorio. Tan antiguo también es el oficio del remador de Komodo, que echa al mar –en los principales pueblos de las islas– su canoa grande para ofrecer el viaje de visita a los dragones, que desde siempre ha tenido un carácter iniciático entre los jóvenes lugareños, que a los catorce años se ponen a prueba de que son capaces de nadar en las azarosas costas primaverales de Komodo y volver vivos a la canoa. Por eso desde el año 1912, cuando por primera vez el holandés Peter A. Ouwens, director del museo de Yakarta, dio a conocer en un Simposio de la Sociedad Científica de París una descripción y un dibujo del Dragón, con énfasis en la peligrosidad de su mordida, los gobernantes ingleses y holandeses de Indonesia prohibieron la navegación civil en las aguas de Komodo. La vigilancia se hizo estricta desde 1926, cuando W. Douglas Burden capturó veinticinco ejemplares en la isla y lanzó la hipótesis –comprobada en laboratorios de Chicago, Estados Unidos, en 1974– de que los Dragones de Komodo son los únicos animales prehistóricos que viven en nuestra era, y que se han mantenido sin evolucionar en esas islas desde hace ciento treinta y seis millones de años.

La prohibición de navegar en embarcaciones livianas las costas de Komodo, y de visitarlas por motivos que no fueran políticos, militares, turísticos o científicos, se mantuvo hasta 1945, cuando Indonesia se independizó. En el intertanto, las autoridades europeas fundaron veinte zoológicos en distintos poblados de las islas, desarrollaron programas de inserción de animales domésticos en las casas y departamentos de los habitantes de Yakarta, realizaron una importación masiva de aves desde las islas canarias, en vano: año a año jóvenes y viejos indonesios se negaron a tener gatos o perros en sus casas, a alimentar a los pájaros enjaulados que les regalaba el gobierno, a subirse a los buses especiales que ponían a su disposición para visitar los zoológicos los días festivos. Incluso se construyó una reserva natural que permitía a los habitantes de las islas cercanas recorrer un sendero donde, detrás de rejas, podían observar a los Dragones sin peligro. Pero nada funcionó. Cada primavera siguió existiendo –de manera clandestina, la mayor parte de las veces de noche, cuando había luna, en complicidad con la policía local– el oficio del remador de Komodo, hombres cuyos músculos, ojos y respiración estaban especialmente preparados para surcar las aguas y llevar a los jóvenes deseosos de ser iniciados en el nado por aguas peligrosas, y a sus familiares que necesitaban presenciar el encuentro entre esos cuerpos nuevos de su familia y esas criaturas enormes, antiguas, apacibles, corrosivas, enigmáticas a las que temen y admiran.

Quizá sea necesario agregar que actualmente –como siempre en sus millones de años de existencia– se ha anunciado que los Dragones están a punto de desaparecer. Las organizaciones zoológicas mundiales, por supuesto, tienen a este animal en su lista roja de especies amenazadas de extinción. Y nosotros, los editores de las diecisiete microeditoriales que estarán celebrando esta semana y todas las microeditoriales que existen, queremos ser los remadores de Komodo.

A continuación queremos presentarles a las diecisiete microeditoriales que estarán con nosotros esta semana, en cada mesa de discusión, lectura transmedial, conversando con una copa de vino en la mano o un libro.

En enero de este año hicimos una investigación para dar con las microeditoriales que existen en Chile, y también en otros países de habla castellana de nuestra América. A muchos los contactamos por correo electrónico, a los menos los llamamos por teléfono, y trece de los editores autogestionados chilenos nos respondieron que les interesaba juntarse a conversar de todo esto. Luego invitamos a cuatro microeditoriales de otros países, dos argentinas, una peruana y una mexicana, y todos dijeron que sí, encantados. Así que a esta fiesta vendrán:


1. Sangría Editora
2. Ediciones Mantra
3. Ediciones Frontera Sur
4. Ediciones Puerto de Escape
5. Ediciones de la Calabaza del Diablo
6. Ediciones Lanzallamas
7. Editorial Ciertopez
8. Colectivo Lingua Quiltra
9. Ediciones del Temple
10. Editorial Estruendomudo (Perú)
11. Ediciones Tácitas
12. Interzona Editora (Argentina)
13. Metales Pesados
14. Editorial Mansalva (Argentina)
15. Editorial Sexto Piso (México)
16. Editorial Problema
17. Ripio Ediciones
18. Ediciones Animita Cartonera



Obviamente, antes de bailar y soplar velas es necesario hacerse amigos. Conversar. Conocer quién va a ser tu invitado, con quiénes vas a estar en el viaje, qué es lo que le interesa a esos primos tuyos a quienes nunca has visto pero sabes que tienen tanto en común como diferencias. Entonces nos sentamos a escribir un cuestionario sobre cada uno de los puntos que nos parecen relevantes en el problema de la creación editorial, de las concepciones literarias, del funcionamiento concreto de un sello minúsculo de publicación en el mundo, de las relaciones culturales que podemos establecer entre nosotros, de nuestro vínculo con las sociedades en que vivimos, de lo local, de lo particular, lo general, lo internacional, lo global.”



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19 de agosto de 2008

Palabras de bienvenida de Mónica Ríos al Festival de Microeditoriales

Yo, Mónica Ríos, presenté el Festival de Microeditoriales el lunes 18 de agosto de 2008 como a las seis y media con estas palabras:

“Estimados editores y amigos,

Estamos aquí porque sabemos que durante los próximos cinco días se va a desarrollar en las instalaciones del Centro Cultural de España y de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP, el Festival de microeditoriales. Durante la organización de este evento surgieron varias preguntas, por parte de las personas invitadas a participar y que rechazaron la invitación, o por parte de los interesados en venir: ¿qué es una microeditorial? ¿Por qué no hablar de editoriales independientes? ¿Por qué llamarlo Festival en vez de algo más serio como “encuentro” o “charla”, o ponerle otro nombre cualquiera como el que se organizó en Perú hace poco con un ánimo parecido? Y luego, ¿por qué no invitar a los organismos institucionales vinculados al libro, como Cámara chilena del libro y la Asociación de Editores independientes? Y, por el absoluto contrario, ¿por qué siquiera involucrar instituciones en esta conversación?
Todas ellas tienen respuestas que espero se resuelvan a medida que pasen los días, pero parece necesario declarar el punto de vista de los organizadores que expliquen el porqué de todas estas cosas.

Cuando Sangría Editora envió un comunicado sobre el primer libro que sacó como editorial a principios de este año, recibió un llamado de Natasha Pons. En ese momento, verano aún, ella estaba planeando un festival de autogestión que involucrara las artes plásticas, publicaciones como revistas, sellos de música y no tengo claro si otra cosa más. Este correo gatilló en ella el interés de ampliar este festival a la autogestión literaria. Gestión implica, enmarcado en este espíritu, preguntarse por los organismos o esfuerzos por llevar a la producción literaria más allá de los límites de los que la producen. Más tarde en nuestra organización, se involucró otra persona, Jovana Skármeta, que coordina el Magíster de edición de la Universidad Diego Portales, una instancia que está preocupada, siguiendo la moda española, de profesionalizar el oficio de la edición o por lo menos de organizar el conocimiento previo que hay sobre este trabajo en nuestro país. Se podría decir, entonces, que en la organización de este festival, más que instituciones, hay personas.

Se podría decir eso, claro, pero no se puede soslayar el hecho de que estamos una vez más, la literatura, los editores y la lengua, amparados bajo el ala cultural de España y de la universidad. Mucho tiempo ha pasado ya desde la colonia territorial, para llegar a esta otra forma de presencia que transforma las líneas por medio de las cuales las instituciones y su marco ideológico se hacen presentes en nuestra cotidianidad. Sin duda, la mirada externa nos detecta, nos organiza, y nos devuelve al mundo como una entidad constituida y reconocible.
Creo que estos cinco días deberían decir lo contrario: todas las diecisiete editoriales que participan en este festival no constituimos una entidad gremial ni empresarial; no nos estamos organizando para hablar sobre el IVA del libro (aunque eso nos preocupe en alguna medida) ni para exigir al Estado y a la Cámara de Comercio cosas que puedan optimizar nuestra gestión empresarial, a pesar de que se nos ocurran muchas cosas que pueden mejorar la presencia o la manera en que vive el libro en Chile.

Entonces, debo decir, las instituciones, sí, nos han prestado lugar donde podamos cobijarnos y plata para invitar editores de otros países que nos relaten experiencias que pueden alimentar la discusión. Pero este evento no es institucional. Me parece que por ahí va el espíritu de lo que es una microeditorial, un término un poco amorfo que nadie sabe bien qué significa más que los que propusimos este nombre para denominar a un volumen de trabajo, a una cantidad de personas y a proyectos literarios reales que plasman miradas sobre la literatura y la letra.

Una microeditorial es una editorial independiente, por cuanto este término se refiere a una entidad económica-ideológica compleja y que manifiesta que los capitales que conforman el proyecto editorial no están sujetos a ningún conglomerado económico ni político. Más bien, manifiesta la intención de poner en marcha ideas ligadas a la política en sentido amplio y etimológico, esto es, como parte de lo que está sucediendo ahora en nuestra polis. Sin embargo, no tomamos ese nombre, el de editoriales independientes, porque aquí en Chile esa categoría denomina un tipo de proyecto un poco distinto al que nosotros convocamos aquí: las editoriales independientes en Chile son grupos, empresas pequeñas o medianas donde entre cuatro y nueve o más personas se han dividido las tareas siguiendo el modelo industrial; estas empresas ubican a sus dueños como los portadores de ese sistema de ideas y del gusto, haciendo que el sello y el nombre de la persona vayan de la mano o sean casi lo mismo; además, realizan una tarea de campo al reunirse en una asociación que busca reconocimiento a nivel parlamentario y ministerial. Con todas esas cuestiones positivas y negativas, las microeditoriales no tienen ese carácter.

Debemos reconocernos: somos menos personas las que trabajamos en cada uno de estos proyectos, cuyo sustento depende de la consistencia del proyecto editorial. Hay un trabajo artesanal y de amor al libro que invocan a su contenido, a su posibilidad como ente comunicador, y a su propuesta física, todas partes de un proyecto que nace de la participación de una a tres personas en la totalidad del proceso de producción de un libro. De ahí también la dificultad de que nuestras creaciones tengan la misma presencia que los productos hechos bajo un esquema de la división del trabajo: la poca posibilidad de aparecer en la prensa, el bajo número de las tiradas, los problemas de distribución, la irregular relación con los libreros y con el público. El conocimiento de nuestro campo de acción que nace de haberse dedicado o participado en cuanta cosa se nos pase por delante, ya sea como trabajo que da plata o como parte de un trabajo intelectual, nos invita a operar bajo otros esquemas: arrojo en el proyecto creativo, libertad de ponerlo en circulación. Las dificultades que alimentan el espíritu del proyecto producen maneras alternativas de concretar los proyectos, así como la experimentación y la búsqueda de nuevas manifestaciones y medios para la edición.

Estas son algunas cosas que se me ocurrieron que cada una de las editoriales micro pudieran tener en común y a diferencia de las llamadas en Chile editoriales independientes. Por eso el nombre –microeditoriales– que sacamos de la tradición francesa. No se trata esto de que estas características que mencioné queden firmemente establecidas, pues más de alguno de los dedicados a la edición de este tipo no estará de acuerdo con alguna de ellas. Para eso es este festival: una celebración de todo lo que nos reúne y lo que nos hace divergir, una pelea alegre, una risa triste, todo en base a la generosidad de prestar oído a los otros y responderles sin la intimidación que a veces nos da lo público. La invitación es para que podamos definir por lo menos algunos puntos que nos ayuden a retomar nuestros proyectos a sabiendas de que hay otros que buscan cosas distintas con medios parecidos.

Por último, esta semana no hubiera sido posible sin la colaboración del CCE y del Magíster de edición de la UDP, y sus responsables Natasha y Jovana que ya mencioné. Pero también de Carlos Labbé, mi compañero de vida y de edición en Sangría Editora, y yo, Mónica Ríos.
Gracias.”

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19 de agosto de 2008

EL MIÉRCOLES A LAS 12 EN AUDITORIO EN VERGARA 240

Habla Bernardo Subercasseaux, autor, entre muchos otros libros, de La historia del libro en Chile (alma y cuerpo). Libro realmente entretenido que, además, revela los aspectos simbólicos y culturales que tiene el libro en contraposición a su vida concreta: si bien los intelectuales y padres de la patria han plantado sus ideales de educación, desarrollo, progreso, conocimiento, libertad, entre muchos otros, en Chile siempre ha habido pocos lectores y hay muchos ejemplos de los fracasos de proyectos editoriales y de imprentas.

El miércoles en el auditorio de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP, hablará sobre los contextos editoriales históricos.

 

19 de agosto de 2008

CUESTIONARIO Y RESPUESTAS

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19 de agosto de 2008

LAS EDITORIALES INVITADAS AL FESTIVAL

-Colectivo Lingua Quiltra
-Ediciones Animita Cartonera
-Ediciones de la Calabaza del Diablo
-Ediciones del Temple
-Ediciones Tácitas
-Editorial Ciertopez
-Editorial Frontera Sur
-Editorial Puerto de Escape
-Editorial Estruendomudo (Perú)
-Editorial Lanzallamas
-Editorial Mansalva (Argentina)
-Editorial Metales Pesados
-Editorial Sexto Piso (México)
-Editorial Problema
-Interzona Editora (Argentina)
-Mantra Editorial
-Ripio Ediciones
-Sangría Editora

 

19 de agosto de 2008

Festival de Microeditoriales

Durante la semana del 18 al 22 de agosto se va a desarrollar en las instalaciones del Cenro Cultural de España y la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP, el Festival de Microeditoriales que organizaron estas instituciones junto a Sangría Editora. El programa es el siguiente:

Lunes 18 de agosto: en CCE
18:00 hrs.: Inauguración.
18:05-18:20: Presentación de los organizadores, CCE, UDP y Sangría Editora.
18:20-19:15: Presentación de editoriales: por Mónica Ríos y Carlos Labbé (Sangría Editora), a partir de las respuestas a cuestionario.
19:15-20:00: Vino de honor y exhibición de libros.

Martes 19 de agosto: en CCE
18:00 hrs.: Presentación de las editoriales internacionales
19:00 hrs.: Mesa de discusión 1: ¿Qué es esto de la autogestión y las microeditoriales?
Participan:
Francisco Garamona (Mansalva)
Sergio Parra (Metales Pesados)
Francisco Albornoz (Frontera Sur)
Marco Antonio Coloma (Ciertopez)
Mónica Ríos (Sangría)
20:00 hrs.: Lectura transmediales, narrativa:
Gonzalo León (Calabaza del Diablo)
Marcelo Mellado (Calabaza del Diablo)
Claudia Apablaza (Lanzallamas)
Sergio Meier (Puerto de Escape)
Miguel Vargas (Puerto de Escape)
Carlos Labbé (Sangría Editora)
Maorí Pérez (Ciertopez)

Miércoles 20 de agosto: en UDP
12:00 hrs.: Charla: Contextos editoriales históricos:
Habla: Bernardo Subercasseaux
13:00 hrs.: Mesa de discusión 3: Criterios literarios
Participan:
Carlos Labbé (Sangría)
Héctor Hernández Montecinos (Mantra)
Marcelo Novoa (Puerto de escape)
Eduardo Farías (Editorial Problema)
14:00 hrs: Lecturas transmediales
Marjorie Dávila (Problema)
Eduardo Barahona (Mantra)
Ignacio Muñoz (Mantra)
David Bustos (Lanzallamas)

Jueves 21 de agosto: en UDP
12:00 hrs.: ¿Existe la autogestión editorial en Latinoamérica?
Participan:
Julia Hacker (Interzona)
Álvaro Lasso (Estruendomudo)
Francisco Garamona (Mansalva)
Rafael López (Sexto Piso – Hueders)
Marcelo Montecinos (Calabaza del diablo)
13:00 hrs.: Mesa de discusión 4: Literatura y otros medios
Participan:
Christian Aedo (Ripio)
Héctor Hernández (Mantra)
Sergio Parra (Metales Pesados)
Francisco Albornoz (Frontera sur)
14:00 hrs.: Lecturas transmediales, poesía:
Martin Gubbins (Tácitas)
Cristóbal Romero (Tácitas)
Marcela Parra (del Temple)
Ángel Valdebenito (del Temple)

Viernes 22 de agosto: en UDP
12:00 hrs.: Mesa de discusión 5: Mesa práctica de autogestión: Presentación de casos.
Participan:
Ximena Ramos (Animita Cartonera)
Marcelo Novoa (Puerto de Escape)
Marco Antonio Coloma (Ciertopez)
Julia Hacker (Interzona)
Marcos Arcaya (Lingua Quiltra)
13:00 hrs.: Mesa de discusión 6: ¿Qué es esto de la autogestión y las microeditoriales?
Participan:
Álvaro Lasso (Estruendomudo)
Marcelo Montecinos (Calabaza del Diablo)
Rafael López (Sexto Piso – Hueders)
Federico Eisner (del Temple)
Roberto Contreras (Lanzallamas)
14:00 hrs.: Palabras de cierre de los organizadores. Vino de honor.

 

02 de mayo de 2008

SOBRE SELLOS EDITORIALES INDEPENDIENTES EN DIARIO EL PAÍS DE ESPAÑA

REPORTAJE: Editar en los márgenes

El sutil arte de cazar lectores

Los nuevos sellos independientes reclaman su lugar en el mercado – Les unen el mimo, la vocación literaria y un espíritu marginal patente ya desde sus nombres

JOSÉ ANDRÉS ROJO - Madrid – 02/05/2008

Hay datos suficientes para alarmarse. Algunos sostienen que el libro ha perdido ya su prestigio como camino privilegiado para llegar al conocimiento. Como entretenimiento, tiene demasiados rivales, y las nuevas tecnologías facilitan cada vez más el acceso a los contenidos audiovisuales.

Hay datos suficientes para alarmarse. Algunos sostienen que el libro ha perdido ya su prestigio como camino privilegiado para llegar al conocimiento. Como entretenimiento, tiene demasiados rivales, y las nuevas tecnologías facilitan cada vez más el acceso a los contenidos audiovisuales. El lamento sobre el descenso de lectores viene de lejos y, periódicamente, un nuevo soporte tecnológico (ahora es el Kindle) amenaza al tradicional, el que está hecho de páginas. Con ese panorama, ¿hay alguien que pueda explicar la consolidación de tantos proyectos editoriales independientes en España? Un dato del reciente informe sobre la producción editorial de 2007, hecho por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revela que la tirada media de los casi 64.000 títulos publicados es de 3.111 ejemplares. Tiradas menores, búsqueda de lectores concretos. Lo pequeño se impone.

Buena prueba de ello son las editoriales convocadas para este reportaje. Sus catálogos rigurosos, la presentación elaborada y pasión por el oficio les unen. No sólo eso. Son tantos los nuevos y pequeños editores que el criterio para elegirlos ha sido en esta ocasión su nombre. Periférica, Minúscula, Libros del Asteroide… Todas comparten desde su bautismo un campo semático que remite a lo marginal.

“Conservamos intacta nuestra confianza absoluta en la potencia explosiva de la palabra escrita cuando entra en resonancia con la experiencia vivida”, dice Amador Fernández Savater. Es uno de los amigos que pusieron en marcha Acuarela (se fundó en 1999, ha publicado 28 títulos y da nombre también a un sello discográfico, una revista y un grupo de música), que ahora trabaja con la editorial Antonio Machado. No Irish, No Blacks, No

Dogs, de Johnny Rotten (Sex Pistols) resume lo que persiguen: “Un relato en primera persona, una crítica radical de lo existente, una invitación a experimentar sin miedo fuera de lo conocido…”. “Preferimos proponer libros sin recurrir a estridencias, casi en voz baja”, comenta Valeria Bergali, de Minúscula (2000; 40 títulos). “Esto no significa que renunciemos a ser ambiciosos”. Lo han sido. En su catálogo hay perlas como LTI. La lengua del Tercer Reich, de Victor Klemperer, o Las ciudades blancas, de Joseph Roth, e irán publicando los seis volúmenes de Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov.

Además de algunas editoriales independientes que ya han hecho historia como Anagrama, Tusquets o PreTextos, desde hace unos años hay otras muchas que se lanzan a la batalla del libro. Lengua de Trapo fue una de las primeras de esta nueva hornada. Le siguió Páginas de Espuma, y luego llegó el aluvión: Gadir, Nórdica, Barataria, Bartleby, Ediciones del Viento, Laetoli, Menoscuarto, Candaya, Global Rhythm, Cabaret Voltaire, Rey Lear, Melusina, Berenice, KRK, Bassarai, Abada, Katz, Marbot… En este mundo hace falta pasión, pero también importa hacerlo bien.

Es el caso de Libros del Asteroide (2005; 34 títulos), que consiguió poner en el mapa a un escritor como Robertson Davies con su Trilogía de Deptford y que, entre los españoles, ha rescatado El maestro Juan Martínez que estaba

allí, de Manuel Chaves Nogales. “Rechazamos deliberadamente que lo nuevo sea necesariamente un valor en sí mismo y por eso proponemos libros que ya han sido leídos y disfrutados por multitud de lectores en otros países”, explica Luis Solano. “Son las pequeñas editoriales las que menos libros malos publican”, afirma Julián Rodríguez, de Periférica (2006; 24 títulos). “Porque su programación es tan corta que pueden elegir sólo lo mejor, lo más interesante, y porque su prestigio, aún en vías de consolidación, se fundamenta en la calidad constante”. Enrique Redel, de Impedimenta (2007; 10 títulos), insiste en una idea que comparten todos: “El culto por la estética es una especie de signo de los tiempos, y no somos ajenos a él. Creo que es por eso por lo que la mayoría de las nuevas editoriales cuidamos hasta la exasperación nuestra imagen de cara al público”.

Y entonces, llegamos a sus nombres. Porque desde ahí ya muchos definen el terreno que pisan. “Periférico como autónomo”, explica Julián Rodríguez recordando a Leonardo Sciascia, “es decir, como dueño de su propio destino”. Santiago Tobón, de Sexto Piso (2002; 65 títulos), lo cuenta así: “El nombre es una combinación entre una idea muy clara que siempre tuvimos del logo (un sujeto lanzándose desde un edificio) y una muletilla que utilizamos desde hace años entre nosotros: ‘Prefiero lanzarme de un sexto piso a…’. La intención de búsqueda permanente del riesgo implica emprender proyectos basados en el gusto y en la calidad literaria”.

Cierto espíritu suicida igual es necesario, pero la juventud de los proyectos, y de los propios editores, revela que sigue habiendo un público interesado en leer. Las tiradas de las primeras ediciones van de los 1.000 ejemplares a los 5.000 (en contados casos). La aventura es casi la de salir a buscar uno a uno a los lectores. Enrique Redel (Impedimenta) reconoce haber editado “rarezas” y “exquisiteces”, pero celebra haber apostado por los cuentos de Andrés Ibáñez. En Periférica el abanico es más amplio: clásicos y contemporáneos y una apuesta decidida por autores latinoamericanos desconocidos (Carlos Labbé, Yuri Herrera…), aunque sus cifras de venta sean “ruinosas”. De la variedad de caminos que explora da idea su exitoso empeño en dar a conocer las novelas del serbio Goran Petrovic y arriesgar con títulos como Memorias de un enfermo de nervios, de Daniel Paul Schreber.

“¿Quién le compra hoy a su hijo una enciclopedia en papel?”, se pregunta Solano (Asteroide), que considera que el libro ha perdido la batalla “por ser el primer transmisor de cultura”. Pero no ve mal el momento editorial de nuestro país: “Se leen más libros, de más calidad y mejor editados que nunca”. Julián Rodríguez apunta a otro sitio: “Hemos nacido en una época donde podemos ser editores sin ser ricos”. Lo permiten las nuevas tecnologías.

Eso sí, al libro electrónico no le tienen mucho temor. “El libro es muy práctico, está por demostrar que pueda haber algo mejor que el libro… para lectores”, dice Fernández Savater. Y Valeria Bergali: “El libro sobrevivirá, es casi perfecto. Y digo casi porque la perfección, dicen, no existe”.

Más información en el blog El rincón del distraído, de José Andrés Rojo.

50.000 euros en cuentos

Son muchas las editoriales que publican cuentos, pero Páginas de Espuma se ha tomado la batalla por la defensa de este género como una cuestión personal, por así decir. No se ha limitado simplemente a publicar relatos de autores muy diferentes, sino que ha tratado de incorporar la vocación por lo breve como una seña de identidad del sello.Hace poco su lucha se concretó en una iniciativa muy ambiciosa: Páginas de Espuma es la editorial que publicará el libro ganador del premio más cuantioso destinado a apoyar al relato como género.Se trata del I Premio Internacional de Narrativa Breve, de carácter bienal y dotado con 50.000 euros para el me
jor libro de cuentos inédito en castellano. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero se encarga de la parte económica del asunto y Páginas de Espuma es la que se ocupará de materializar el libro (el primero de ellos, previsto para 2009).Como comentaba el día de la presentación del premio Juan Casamayor, responsable de la editorial, en un cuento “nada puede sobrar ni faltar, requiere una técnica exquisita que elimine lo sobrante y deje sólo la esencia, como un buen vino”.Así que vino y literatura en el caso de Páginas de Espuma. El camino parece ser justamente ése: buscar cómplices, establecer pactos, unir esfuerzos. Varias de las nuevas editoriales independientes comparten imprenta, se soplan quiénes son los buenos traductores, colaboran a la hora de buscar distribuidor, se reúnen en congresos.La unión hace la fuerza. Es la única salida para competir en un mercado plagado de novedades y en el que mandan los grandes grupos, y donde si algunas editoriales independientes, ya clásicas, han sabido mantenerse ha sido por su inmejorable olfato y buen hacer.

 

02 de mayo de 2008

EL ARCA EN EL BLOG BUSCANDO A SYD

El Arca


Salvador Luis –peruano, entusiasta de las letras– me invitó a participar en un proyecto editorial de lo más divertido, un libro llamado El Arca, cuajado con la mexicana Cecilia Eudave. Una antología en donde se convocó a una treintena de escritores hispanoamericanos más o menos jóvenes, a cada uno de los cuales se le fue asignada una letra del abecedario y se le pidió que hiciera un cuento que girase en torno o aludiera a un animal cuyo nombre empezara con la letra asignada (así por ejemplo en la letra Y del bestiario encontrará el lector un relato con una Yegua). Pero no todos los animales escogidos son reales; muchos son completamente imaginarios; algunos ni siquiera son animales.


Tanta libertad dada a los participantes es la que dio al fin el resultado: un libro fresco, que cumple con mostrar lo que los escritores emergentes –no por ello necesariamente bisoños– de Latinoamérica están haciendo. Así que este abecedario–bestiario tiene otra función alterna, quizá no consciente: reunificar aquel espíritu literario continental que ya se había perdido, y de la cuál ya sólo fue quedando un eidolon de magras dimensiones, dinamitado por demás en multitud de fragmentos incomunicados. La aglutinación no es algo que pueda darse artificialmente. Es preciso pegar los pedazos con ternura editorial.

Me pidieron un cuento, a pesar de que ya no había espacio en la antología, es decir que ya todas las letras estaban tomadas, así que inventaron eso de un cuento–polizón, lo cuál me cuadra perfectamente, porque yo siempre me he sentido polizón en esta puta vida, un ilegal, y un arrimado. Pero en este caso, soy un polizón a quien han tratado como capitán, lujosamente. El cuento que mandé es correcto, aunque contiene un gravísimo error… que no voy a revelar.

Columna publicada el 10 de abril de 2008.

http://buscandoasyd.blogspot.com/2008/04/el-arca.html


 

02 de mayo de 2008

LAS VENTAS y EL FESTIVAL DE MICROEDITORIALES

Después de ya cinco meses que pusimos El Arca a disposición de Uqbar para que lo distribuyera, de algunos medios para que lo comentaran y de preguntar en algunas librerías cómo ha sido la recepción, podemos decir que hemos vendido el 10% de nuestra tirada. Puede sonar como si fuera mucho, pero sólo sacamos 300 ejemplares y 50 se fueron a cada uno de los autores y los compiladores, a los medios de prensa y alguno que otro amigo a quien Carlos y yo, Mónica, quisimos regalarle estos cuentos. O sea, hemos vendido como 30. No es difícil imaginar por qué algunas editoriales buscan libros que vendan para poder subsistir; a pesar de esto, simplemente no nos da nada de placer seguir viendo ese tipo de cosas en el mercado y creo, por lo menos por ahora -uno nunca puede prometer cosas como esta para el futuro, tal vez cómo cambie uno, cómo cambien las cosas, cómo cambie el mundo-, que no publicaremos cosas como esas que detestamos ver en los anaqueles de las librerías.
La pregunta es ahora qué podemos hacer para dar más salida a El Arca y a las próximas novedades que vienen a mitad de año y que inaugurarán nuestra colección Reserva. Por lo pronto nos concentramos en sacar adelante un proyecto junto al Centro Cultural de España, un Festival de Microeditoriales, que quiere aunar a las pequeñas editoriales chilenas de literatura y a alguna que otra de Latinoamérica. Por lo pronto invitaremos a una de Argentina, una de Perú y una de Bolivia, con la posibilidad de que vengan algunas de Uruguay y México. Es extraño, eso sí, que este Festival de Microeditoriales sea una iniciativa que nace desde el Centro Cultural de España. España, justamente. O tal vez no lo sea tanto; será porque este tema -la autogestión, posturas abiertas y antimercantiles- ya permite discusión pública en ese país y tal vez por la calidad de la gente que trabaja y propone en estos proyectos en el CCE de Santiago. Por lo pronto, estamos trabajando con Natasha Pons, una artista visual y gestora cultural. Tenemos altas expectativas puestas en este Festival, y también el temor de que el desgano, tan chileno, y la falta de discusión, también tan típico de algunas personas del ámbito literario de nuestro país, no nos permita conseguir lo que queremos: revisar experiencias de las microeditoriales en Chile y Latinoamérica, con datos duros y opiniones fuertes sobre lo que aportan a la literatura y al ámbito cultural del país. Y tal vez, si el amor que le pongamos todos a esto lo permite, podamos proponer cosas que hacer en el futuro para hacer que las microeditoriales perduren y nos sigan deleitando con esos verdaderos fetiches en que convierten la forma y el contenido de un libro.

 

21 de abril de 2008

EL ARCA EN EL BLOG HIJO DE CHUCK NORRIS:

Haciendo arcadas


Hace unos cuantos meses, ya perdí la cuenta (bueno, en realidad perdí los correos electrónicos de esa fecha, que hubieran fingido una buena memoria), me invitaron a participar de una antología iberoamericana de relatos.

Pero no era una antología de las fáciles; no alcanzaba con responder el mail adjuntando alguna pieza de garbage escrita hace tiempo. Esta vez tenía que ser una nueva pieza de garbage. ¡Y aún peor! Había condiciones, porque era una recopilación temática.

Titulada “El Arca”, daba a cada uno de los participantes una letra del abecedario, y al mejor estilo tutti-frutti, el favorecido debía escribir un cuento “inspirado en un animal real, ficticio o mitológico”. No era necesario que protagonizara la historia, pero “debía ser mencionado claramente al menos una vez”, según cuenta el blog promocional.

Sí, casi dos años en un portal de noticias me convirtieron en un citador profesional.

Como todo proyecto asmático (esfuerzo hecho a pulmón) tuvo sus idas y venidas, hasta que sobre finales de 2007 y principios del corriente se confirmó la salida de las ediciones chilena y peruana de “El Arca”.

Por aquellos lares ya tuvo una linda recepción, sobre todo por la presencia de escritores de esos mismos lares recién mencionados (o sea, aquellos). Esos primeros recortes de prensa, además del prólogo completo, pueden encontrarse en la dirección electrónica
http://elarcabestiario.blogspot.com.

Allí mismo pueden descargarse un pdf con tres cuentos de manera promocional. Quién lo hubiera dicho, el mío es uno de esos tres. Así que descubrirán rápidamente que me tocó la letra i (poca liga) y que mi historia se titula con la elección más fácil (seguro que si jugáramos tutti-frutti ponemos todos lo mismo). De cualquier manera le busqué la vuelta… o mejor dicho, esa fue la única vuelta que le encontré.

Un lindo cuentito que será refritado como corresponde, cuando llegue el momento.

¿Por qué recordar este proyecto justo hoy? Bueno, porque me llegó una copia de la edición chilena. Con tanta era del e-miel, había olvidado lo lindo que se siente recibir correspondencia que no sean cuentas. Aquí está, éste es:

La foto es una garcha porque la saqué con un teléfono. De tubo.

Completando con información que pueden encontrar en el blog, pero que quizás alguno sea muy vago como para cliquear, les dejo la lista de participantes. 29 letras, más una ficción dedicada a Noé y otra a un animal polizón.

LAS AGUAS ABISALES Carlos Labbé (Chile)
LA ARAÑA Norberto Luis Romero (Argentina)
LOS BENTEVEOS Rosalba Campra (Argentina)
EL COCODRILO Eva Cabo (España)
LOS CHANCHOS Leonardo Valencia (Ecuador)
EL DELFÍN Ricardo Sumalavia (Perú)
EL ESCARABAJO Víctor Montoya (Bolivia)
EL F Efraim Medina Reyes (Colombia)
LOS GATOS Álvaro Bisama (Chile)
EL HARFARTUS Vizania Amezcua (México)
LA IGUANA Ignacio Alcuri (Uruguay)
LA JACA Carmen Camacho (España)
EL KOALA Mayra Santos-Febres (Puerto Rico)
EL LEÓN Alberto Chimal (México)
EL LLULL Viviana Paletta (Argentina)
LAS MARAS Mara Aguirre (Argentina)
LA NADA Claudia Ulloa Donoso (Perú)
LOS ÑAÑARAPUS Cecilia Eudave (México)
LOS OSOS Pedro Cabiya (Puerto Rico)
EL PULGÓN Claudia Apablaza (Chile)
EL QUIRÓPTERO Ricardo Silva Romero (Colombia)
EL RINOCERONTE Carlos Bustos (México)
LA SERPIENTE Jacinta Escudos (El Salvador)
EL TOPO Rosa Elvira Peláez (Cuba)
EL UNICORNIO Mónica Belevan (Perú)
LA VÍBORA Marcial Fernández (México)
LA W Edmundo Paz Soldán (Bolivia)
EL XANTI Salvador Luis (Perú)
LA YEGUA Elena Medel (España)
LOS ZANCUDOS Alejandro Zambra (Chile)
POLIZÓN: LA RUINA QUE VINO A SARA Maurice Echeverría (Guatemala)

A riesgo de quedar como un alcahuete (y me la banco), agradezco a Cecilia Eudave y a Salvador Luis, compiladores de la obra, por la confianza (¿miopía?) demostrada.

VEANLO EN: http://hijodechucknorris.blogspot.com/2008/02/haciendo-arcadas.html

 

28 de marzo de 2008

El Arca en revista Plagio

Nos salvamos juntos

por Izaskun Arrese
24.03.2008
Cecilia Eudave y Salvador Luis compiladores El Arca. Bestiario de ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos Sangría, Chile, 2007, 279 págs.

De un tiempo a esta parte el discurso sobre el calentamiento global y sus nefastas consecuencias se ha instalado en la cotidianeidad de las personas. En un escenario donde el fin del mundo pareciera estar a la vuelta de la esquina, no es de extrañar que surja un sentimiento apocalíptico en la población, y que consecuentemente este sentimiento se perciba también en el arte.

Surgen entonces ciertas iniciativas salvadoras. Como la de un grupo de escritores hispanoamericanos que, al igual que Noé, decidieron construir un arca para sobrevivir y por supuesto, trascender. Si bien en este caso no es Dios quien los exhorta, sí están guiados por algo bastante parecido a la divinidad, la palabra.

Esta especial arca adquirió la forma de una antología de cuentos, donde a treintaiún escritores hispanoamericanos se les pidió escribir una narración por encargo. En uno de los prólogos se señalan las reglas que debieron seguir los autores: “1. elegir un animal real o engendrar una criatura ficticia a partir de una letra del alfabeto; 2. el personaje del relato no tiene por qué ser el animal elegido, el enfoque puede ser oblicuo, y 3. la trama, la temática y el estilo son absolutamente libres”.

Detenerse en cada uno de los cuentos que conforman este bestiario es tarea larga, sobre todo por las distintas formas de abordar el pie forzado que asumió cada autor. Sí se puede hablar del resultado final y de los elementos unificadores y comunes.

La participación de los animales en El Arca es bastante variada. En “Cocodrilos” son absolutos protagonistas; en cambio en “Delfín” son simplemente una insignia en la bandera de un niño scout; pueden actuar como adjetivo y ser el sobrenombre de un individuo al que llaman “Koala”. En “Chanchos” los animales están humanizados, y en “Arañas” tienen una conexión sobrenatural con los hombres. También hay seres humanos que en vidas pasadas fueron animales, como en “León” y “Jaca”.

Si bien los cuentos son distintos entre sí, globalmente hay un algo que los asemeja y que lamentablemente produce cierta monotonía. Por ejemplo, el tono mítico y profético es algo que se reitera. Por otra parte, y quizás en relación a la temática animal, tan propia de las narraciones para niños, en varios se percibe un incómodo tono infantil. Hay un par que pretenden ser existenciales y profundos, pero al final no consiguen ni lo uno ni lo otro.

Al estar relacionadas con la temática animalesca, es inevitable que algunas de estas narraciones tengan rasgos de parábola y fábula. El problema está en que por algún motivo, justamente estos cuentos son los menos logrados, algo no calza y resultan un poco falsos y fuera de tiempo. Si no fuera por la necesidad de incluir cada letra del alfabeto, algunos textos podrían haber quedado fuera sin problemas.

Es necesario señalar que también hay elementos que se repiten, pero que contribuyen a enriquecer y dar vida a los relatos, además de alentar a seguir leyendo. Sumamente atrayentes son la sordidez y oscuridad inesperada de algunas narraciones, como “Yegua” y “Benteveo”, también la ironía y el humor de “Iguana” y “W”.

Por otra parte, el tema impuesto parece haber sido una gran dificultad para algunos de los autores, para otros en cambio fue una excusa perfecta para mostrar su talento y crear una narración de gran valor. Algunos de los puntos culmines de la antología son “Benteveos” de la argentina Rosalía Compra, “Gatos” del chileno Álvaro Bisama, y “Osos” el puertorriqueño Pedro Cabiya.
Aunque no queda claro el criterio que primó a la hora de escoger a los escritores, un aspecto valioso de esta antología es que sin duda es un muy buen muestrario de autores, que contribuye a demostrar que lo hispanoamericano se define en gran medida por la diversidad. Es sin duda, una buena ocasión para descubrir y adentrarse en la pluma de escritores que de otra forma sería poco probable conocer.

Por último, en el marco de las crisis fronterizas y diplomáticas que viven los países latinoamericanos, El Arca se transforma en una especie de utopía, pues en ella conviven las distintas nacionalidades sin ningún problema ni enemistad. Hay un rol social que no está en los relatos, sino en el hecho mismo de antologar y optar por la acción.

Del valor futuro de esta antología, sólo podrá hablar el tiempo.

 

04 de febrero de 2008

EL ARCA EN DIARIO LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE CHILE


 

04 de febrero de 2008

Recién comienza

Fue rápido: la propuesta, la llegada de los cuentos, editarlos, conseguir la plata, mandarlo a la imprenta, hablar con un distribuidor. Lo que tomó más tiempo fue la decisión de tomar este tren, el de la editorial.
Hace ya tiempo estábamos tentados con una idea como esta; tal vez desde que empezaron a aparecer frente a nuestras narices libros de un contenido deseable, pero en una envoltura empolvada y ruinosa. No me acuerdo qué día fue que tomamos la decisión, pero sé que al día siguiente llegó un correo-e de Salvador Luis a la casilla de Carlos inquiriendo sobre qué editorial podría estar interesada en publicar esta compilación en Chile. Nostros sabíamos de El arca, porque Carlos había sido invitado a participar en ella. Así que él mismo ofreció nuestra editorial, que aún no existía legalmente, sino en nuestras cabezas.
Y ahora, sólo cuatro meses después, está el libro editado en nuestras manos; en algunas librerías chilenas; por correo regular, camino a las estanterías de los libros de los autores de los cuentos, y ya en treinta o cuarenta casas de lectores que se tentaron con la portada y el contenido.

 

04 de febrero de 2008


 

03 de enero de 2008

Primera entrada, pero no primer día de Sangría

Paradójicamente, el editor de textos donde escribo esto no permite la sangría entre párrafos. Partiremos imaginando que el espacio entre párrafos en realidad es un elegante vacío antes de la primera palabra, un vacío donde sobrevolaba el Espíritu.

Sangría Editora existe desde el día en que, cansados de que nos miraran con el entrecejo cuando proponíamos publicar una fascinante novela del año veinte los mismos que nos pagaban tarde, mal y nunca para después decir que nuestro trabajo estaba lleno de erratas, decidimos la Moni y yo hacernos cargo de nuestro propia casa editorial. Como quien dice: es mejor comprar una casa que arrendarla, además que podemos llevarnos este techo a donde quiera que vayamos.

Luego vendría Joaquín, el diseñador y artista. Ya hablaremos de él.

Ayer estaba durmiendo y me desperté a las cinco de la madrugada con una idea: esta, un diario de edición. Hoy esperé tener algo de tiempo libre y escribo: este es el diario de una editorial, Sangría Editora. Acá escribiremos sobre el nacimiento, vida y muerte de los libros en que trabajamos, y también del más allá de ellos, confiados en que ser editor no es ser empresario, sino autor. Sangría, ya saben, es un antiguo remedio. También lo que hace que nuestros ojos respiren y, sobre todo, ese lugar del brazo tan tocable como sensible que está en el reverso del codo.

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